El Reino Unido fue uno de los primeros aliados en responder al llamado de las Naciones Unidas tras la invasión norcoreana. En total, desplegó más de 60,000 soldados a lo largo del conflicto, consolidando su presencia en la península coreana como parte fundamental del esfuerzo aliado.
Una de las participaciones más memorables de las fuerzas británicas fue durante la Batalla del río Imjin en 1951. Allí, la Brigada 29 del Ejército británico resistió intensos ataques del ejército chino, demostrando un alto nivel de disciplina, valentía y sacrificio, que aún hoy se recuerda.
La participación del Reino Unido no solo contribuyó militarmente, sino que fortaleció los lazos políticos con Corea del Sur y afianzó su papel como potencia comprometida con la defensa del orden internacional en la posguerra.