El latte art empieza antes de verter: se necesita espresso con crema elástica y leche microespumada muy fluida. Golpea suavemente la jarra y haz un remolino para pulir la textura; la leche debe caer como pintura, no como nube seca. La taza ligeramente inclinada ayuda a que la crema se mezcle sin romper la superficie.
Para un corazón simple, vierte al centro desde baja altura hasta formar un círculo blanco; al final, cruza el chorro con un trazo fino que dibuja la punta. Para una tulipa básica, repite pequeños “golpes” de jarra acercándola y alejándola, apilando hojas antes del trazo final. La constancia manda: mismo flujo, misma altura, mismo pulso.
Practica con una receta repetible y no persigas figuras complejas de inicio. Cuando la base es sólida, los patrones aparecen con naturalidad y cada taza mejora la anterior.
Generado por IA y curado por CIC HofK Coffee