¿Qué significa realmente “descafeinado”?
El café descafeinado es café normal al que se le ha removido la mayor parte de su cafeína —generalmente entre el 96% y el 99%— antes del tostado. No existe el café 100% libre de cafeína, pero sí se consigue reducirla a niveles muy bajos sin sacrificar el aroma ni la calidad del grano.
¿Cómo se descafeína el café?
Aunque hay varios métodos en la industria, todos siguen un principio: extraer la cafeína sin eliminar los compuestos responsables del sabor y el aroma. Estos son los más utilizados:
1. Método con agua (Swiss Water Process)
Es uno de los más naturales y apreciados.
- Los granos verdes se remojan en agua caliente.
- La cafeína se disuelve en el agua, junto con parte de los compuestos aromáticos.
- Esa agua se filtra a través de carbón activado, que retiene la cafeína.
- Luego los granos, ya sin cafeína, se vuelven a impregnar con esa misma agua llena de sabor, conservando su perfil.
Resultado: un café descafeinado suave, sin químicos y con sabor muy cercano al original.
2. Método con dióxido de carbono (CO₂)
Moderno, eficiente y muy selectivo.
- Se aplica CO₂ en estado supercrítico sobre los granos.
- El CO₂ actúa como solvente, absorbiendo únicamente la cafeína.
- Después se separa la cafeína del gas, que puede reutilizarse.
Este proceso permite conservar casi intacto el sabor del café.
3. Métodos con solventes
Se usan solventes aprobados para consumo, como acetato de etilo o cloruro de metileno.
- Los granos se humedecen y luego el solvente se aplica para disolver la cafeína.
- Al final, los granos se someten a calor para eliminar cualquier residuo.
Son métodos seguros y muy comunes en la industria, especialmente para cafés de consumo masivo.
¿Afecta el descafeinado el sabor del café?
Sí, pero cada vez menos. Los procesos modernos logran mantener gran parte de los compuestos aromáticos.
- Los descafeinados por agua son los más apreciados en cafés especiales.
- Los descafeinados por CO₂ conservan perfiles muy limpios.
- Los métodos con solventes tienden a generar sabores más neutros o suaves.
El proceso de descafeinado elimina la cafeína, no el alma del café. Dependiendo del método, puedes disfrutar tazas muy fieles al sabor original, ideales para quienes buscan reducir la cafeína sin renunciar al placer de una buena preparación.