El café puede ser un aliado del entrenamiento gracias a la cafeína, que favorece alerta y percepción de esfuerzo. Tomarlo con tiempo suficiente permite que su efecto aparezca durante la sesión, y acompañarlo de agua evita sensaciones secas o mareo. La intensidad del ejercicio y tu tolerancia personal marcan el límite.
En la práctica, muchos se sienten bien con una taza pequeña a moderada antes de entrenar y agua a la mano. Evita excederte si haces sesiones nocturnas o si sabes que la cafeína afecta tu sueño; en esos casos, reduce cantidad o elige descafeinado para el ritual sin el estímulo.
Observa cómo responde tu cuerpo durante una semana y ajusta. La meta es terminar con buena sensación y recuperación adecuada, no perseguir un “subidón” corto que pase factura después.
Generado por IA y curado por CIC HofK Coffee




